lunes, 17 de noviembre de 2014

¿ Cómo vivir en el México del siglo XXI?
 Desde mi perspectiva: mexicana, individuo, estudiante, mercadóloga y pequeña empresaria.

Una pregunta curiosa, y tal vez algo obvia dada la situación de mi país, México, al día de hoy. Me surgió a la mente este tema, dado que venía discutiendo la situación del país con unos conocidos, que me hizo percatarme que si como país estamos mal, lamentablemente, como individuos, también lo estamos; aunque tal vez no nos percatamos.

Incurrimos en ciertas equivocaciones a causa de la cultura que como mexicanos venimos cargando desde que nacemos y está en todos lados, y puedo decir que sin duda yo soy uno de esos individuos, que si!  A veces la riego... Hemos vivido una situación algo agobiante, indignante, y devastadora estos últimos meses con la última tragedia que ha llegado hasta nuestros ojos, Ayotzinapa, y claro! ¿Quién no se indignaría? Por lo menos yo en especial, siendo mexicana, mas a parte estudiante, me siento absolutamente anonadada por los hechos que han acontecido en Guerrero, pero realmente, no solo por eso, sino por la decadencia que observo día a día desde dentro, en mi papel como ciudadana de la clase media, en los ojos de cada uno de los mexicanos con los que cruzo miradas. Sí claro, me pongo a analizar todo el panorama que vivimos y pienso que sería fantástico y claramente algo utópico, que nuestro gobierno actuara al pie de la letra; quiero recalcar, que para nada excuso que no se hagan las cosas bien, PARA NADA, pero, ¿Eso excusa que yo como ciudadana e individuo no haga las cosas bien? PARA NADA. 

Y es algo que noté hoy muy claramente, nuestra cultura nos ha hecho enfocarnos siempre en lo que no hacen los demás para excusar nuestras decisiones y nuestras acciones. Ahora desde mi punto de vista como mercadóloga y consultora digo, México podría verse como una empresa en la etapa de crecimiento, y como empresa, debe de empezar a analizar las oportunidades a mejorar desde adentro, evaluar y corregir su administración, su núcleo, para despúes intentar controlar los medios externos; y ese es uno de nuestros grandes problemas, nosotros somos el núcleo de México, cada individuo que lo conforma, y ¿que hacemos? Nos quejamos y nos quejamos pero simplemente nos quedamos ahí casi infectados por el virus de la "Webola" y no nos ponemos a impulsar nuestras acciones para llegar a nuestras metas individuales, basicamente, a darle! 

Como mexicanos del siglo XXI, sí debemos de sentir indignación, y tristeza por que pasen tragedias y por que no se hagan las cosas como deben de hacerse en el ámbito político, pero las cosas nunca van a ser perfectas y eso es algo que no vemos, somos humanos, y el humano si, lamentablemente la riega, y la riega duro; ¿pero por que excusarnos en lo que no hace el gobierno o en los impedimentos que nos pone el gobierno para salir adelante? Si, si, el gobierno es una puercada, la verdad lo es, y que triste, pero yo como mexicana ¿que puedo hacer para cambiar las cosas de poquito a poquito? Hey! No te quedes en la tragedia! No te desvíes de tus metas individuales, ese es el PROBLEMA. Écharle ganas! Echar mi mente a andar y ver las maneras de alcanzar  metas individuales para que de esa manera eventualmente se conviertan en metas colectivas, ¿y como es esto? pues fomentando la cultura de el: "lo hago hoy y no lo dejo para mañana",  y terminar con ese virus del "Webola" que tanto nos caracteriza al mexicano. Emprender señores, emprender, esa es la respuesta, seamos el mexicano emprendedor, el mexicano racional y no ese mexicano que se queda en el ayer. No dejemos que el gobierno logre su objetivo, que nos quedemos en el conformismo y que no hagamos nada por que nos la ponen dura, si claro! NO ES FÁCIL, PERO ES POSIBLE. 

Si se puede, no por que se nos cierre una puerta quiere decir que no habrán otras adelante esperando por ser abiertas, algo muy claro y que he visto, es que los empresarios que realmente quieren salir adelante lo hacen, ni modo a veces tenemos que atenernos a las ciertas trabas que nos intenta poner el gobierno, pero todo cabe en ser generadores de soluciones, todo recae en ti, en mi, en uno mismo, si no podemos hacer gran cosa para cambiar el país con el simple hecho de alzar nuestra voz, alcemos nuestras manos, y pongámoslas a trabajar y a generar. 

Muchas de las personas, y recalco de nuevo todo esto viene debido a una platica que tuve con precisamente unos dueños de una PyME, creen que lo que le hace falta a México son pequeños negocios y más facilidades para éstos, pues les vengo a dejar una llamada de conciencia, NO ES ASI, Lo que le hace falta a México es una cultura de emprendedurismo y de evolución como pequeño empresario, el problema viene desde dentro, desde la mala administración, la mayoría de los negocios que cierran antes de dos años, es por una administración interna deficiente. El punto de empezar una PyME, es claro que eventualmente se convierta en un negocio altamente rentable, pero no solo eso señores, evolución; evolución a convertirse en franquicia, o en una mediana empresa, eso es lo que falta, veamos a futuro. 

Cultura emprendedora, cultura mexicana, apoyémonos a ser emprendedores y de esa manera ayudarnos entre nosotros como sociedad, así será como un efecto dominó, yo como ciudadana mexicana y emprendedora, de igual manera entenderé que tengo que apoyar a mis otras PýMES, consumiendo a nuestras empresas, y no a los monstruos multimillonarios que vienen a querer conquistar el mundo y la economía. Impulsemos nuestras metas individuales, para que de esta manera se impulsen nuestras metas como país. 

Yo como mexicana y pequeña empresaria te invito a analizar tu situación y a hacerte estas preguntas. Sin importar el ramo de tus metas, pero a tí, mexicano te invito a preguntarte: ¿Quiero salir adelante? ¿Cuáles son mis metas? ¿Qué necesito hacer para llegar a mis metas? ¿Lo estoy haciendo?

lunes, 10 de noviembre de 2014

B   R   A   N   D       S   E   N   S   E  by Martin Lindstrom

“ Díganmelo y lo olvidaré, muéstrenmelo y podría recordarlo, involúcreme y lo comprenderé “ Benjamin Franklin.
Prácticamente al leer esta frase, se puede entender completamente la idea que nos intenta transmitir este libro; renovarse o morir, este es un reto que las marcas sufren día con día, el mercado es cada vez mas exigente, y como marca debemos de innovarnos e ir más allá para presentar una recordación al consumidor que nos diferencíe de manera absoluta de los demás. Y de eso nos intenta hablar Martin Lindstrom, viendo el branding como una idea casi filosófica y altamente sensorial, que es el parte- aguas de las estrategias mercadológicas hasta nuestros días. El ser humano vive de interpretaciones a través de sus sentidos, de ahí que se diga que “la belleza está en el ojo de quién la mira”, y ésta frase es absolutamente cierta; ¿pero porque cerrarnos a tan solo una sola sensación, cuando podemos generar miles?. Y ahí recide la raíz de este libro, en hacer evolucionar nuestra marca a una experiencia de 5 sentidos,  debemos de analizar cautelosamente que idea es la que le queremos transmitir a nuestro consumidor, y de ahí partir a analizar nuestra marca, separar cada uno de los elementos que la conforman, de manera que cada uno de los elementos de nuestra marca sea independiente, pero que desarrollen una sinergia que dirija a nuestro consumidor a nuestra idea principal. Utilizando los sentidos del tacto, gusto, olfato, además de los ya tradicionalmente utilizados como lo son la vista y el oído.

Se nos presenta un ejemplo claro, y no muy conocido por lo menos, me imagino por la mayoría de mis compañeros, incluyéndome a mí, sobre la aerolínea Singapore Airlines. Hasta donde nosotros sabemos las aerolíneas son un intento de la representación continua, parecida a la de una puesta en escena por una compañía teatral, de lo que es como compañía y principalmente como marca la aerolínea en la que viajamos cada que ponemos pie dentro de alguno de sus aviones. Y Singapore Airlines no se queda atrás, sino que sube varios escalones muy arriba de cualquier otra aerolínea y en este caso cualquier marca en el ámbito de las 5 D, incorporan a la perfección su identidad en cada una de las aeromosas, generando así un unísono llamado Señorita Singapur, que cae como un boom con este personaje que se convierte un ícono entre los consumidores, involucran la imagen, y los olores, generando una estandarización en sus aeromosas y sus aviones que generan una experiencia de vuelo altamente diferenciada de los demás. La mercadotecnia actual está regida por el consumidor, como marca debemos enfocarnos en la personalización, diferenciación, y beneficios que queremos para nuestro cliente, introduciendo esta nueva estrategia podremos evolucionar de no solo transmitirnos a nuestro consumidor como una marca, sino como toda una experiencia sensorial que lo hará recordarnos por siempre.